"Silvia Horowitz conoce del viejo oficio de aliviar el dolor humano. Esta novela habla de eso, del dolor propio y del dolor colectivo, en un país en el que, no hace tanto tiempo, los médicos pudieron encontrar muchos cuerpos jóvenes y bien formados para sus mesas de disección. Una historia personal es el pretexto para hablar de una época, de un país, y del sufrimiento de una generación que creyó en una democracia que pudiera alimentar, curar, educar y emplear a los más necesitados. Es una novela que nos muestra el dolor que surge del contraste entre el sueño y la realidad de los argentinos. Sin embargo, ésta no es una obra política. Es una novela de la vida cotidiana, que nos refleja tal como somos. André Malraux contó en sus "Antimemorias" su participación en la resistencia francesa contra el nazismo. La naturalidad con que Malraux habla del interior de un tanque de guerra (como si todos los lectores hubiéramos conducido uno) tiene un parentesco cercano con el modo en que Silvia Horowitz nos habla de la tarea en un hospital público, con el uso de una terminología que nos va llevando hasta hacernos protagonistas de la obra. El mismo idioma que contrasta con la banalidad generalizada que procura hacernos olvidar los sentimientos más profundos. Al mismo tiempo, sobrevuela una pregunta que los personajes procuran responderse una y otra vez: ¿qué puede hacer un médico en un país que parece haber olvidado el sentido de la palabra injusticia?".
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Horowitz, Silvia
La Verdad sobre el Adagio de Albinoni. -- Jerónimo Salguero 33 6º D : Simurg, 2004
"Silvia Horowitz conoce del viejo oficio de aliviar el dolor humano. Esta novela habla de eso, del dolor propio y del dolor colectivo, en un país en el que, no hace tanto tiempo, los médicos pudieron encontrar muchos cuerpos jóvenes y bien formados para sus mesas de disección. Una historia personal es el pretexto para hablar de una época, de un país, y del sufrimiento de una generación que creyó en una democracia que pudiera alimentar, curar, educar y emplear a los más necesitados. Es una novela que nos muestra el dolor que surge del contraste entre el sueño y la realidad de los argentinos. Sin embargo, ésta no es una obra política. Es una novela de la vida cotidiana, que nos refleja tal como somos. André Malraux contó en sus "Antimemorias" su participación en la resistencia francesa contra el nazismo. La naturalidad con que Malraux habla del interior de un tanque de guerra (como si todos los lectores hubiéramos conducido uno) tiene un parentesco cercano con el modo en que Silvia Horowitz nos habla de la tarea en un hospital público, con el uso de una terminología que nos va llevando hasta hacernos protagonistas de la obra. El mismo idioma que contrasta con la banalidad generalizada que procura hacernos olvidar los sentimientos más profundos. Al mismo tiempo, sobrevuela una pregunta que los personajes procuran responderse una y otra vez: ¿qué puede hacer un médico en un país que parece haber olvidado el sentido de la palabra injusticia?".