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Centro de Documentación e Información
sobre Judaísmo Argentino "Marc Turkow"
Catálogo Bibliográfico

Nº 318 cd 56


  

Schwartz, Dora

[Testimonio oral]. --
[s.l.] :

[s.n.]

, . --

  Nació en 1912 en la colonia de Lucienville, Entre Ríos, llamada "Las mil trescientas" por el lote que ocupaban las seis casa que había. Allí vivían todas familias numerosas. El perfil de la mujer judía que trabajaba en el campo, en las colonias, era muy abnegado. Tenía un gran afán de progreso y de avanzar en las tareas. Ella se movilizaba en sulky o a caballo, los caminos eran duros. El padre de Dora había llegado de Rusia a los once años y su madre había nacido en Entre Ríos (con padres que habían llegado de Polonia). La vida en la colonia era muy activa. Se organizaban comisiones que armaban picnics, fiestas y actos culturales. Hacían teatro y se reunían con otras colonias de la provincia. Ella iba a la escuela en castellano y a la escuela idish durante la primaria. En su casa se seguían las tradiciones religiosas. Su madre murió joven, a los 43 años, y dejó 7 hijos. Como Dora era la mayor, tuvo que ayudar mucho a sus hermanos. Desde su infancia, vivió el cooperativismo. Se hacían reuniones, conferencias y congresos con gente de todo Entre Ríos, en los que se discutían los problemas que los aquejaban. Se casó a los 24 años, con una boda en el campo, donde todos los vecinos colaboraron con la comida y la organización, y se fue a vivir con el marido y la suegra. Fue muy duro para ella, ya que su suegra le hizo la vida imposible durante catorce años. Tuvo dos hijos, un varón, y luego de cuatro años, una mujer. Dora se mudó con sus hijos a Basavilbaso para que estudiaran y los fines de semana volvían al campo con su marido, que se quedaba trabajando allá. Después se fueron a La Plata, donde la hija se recibió de maestra, entró en el coro de Macabi y ganó una beca para perfeccionarse en Jerusalén. Se quedó a vivir en Israel, en un kibbutz en la frontera con Egipto y Siria. Solo volvió para casarse en La Plata. Tuvo cuatro hijos. El hijo mayor de Dora se recibió de ingeniero electrónico a los 22 años y falleció joven. En La Plata, Dora tuvo una vida de gran actividad cultural y una casa donde entraba y salí mucha gente, principalmente amigos de los hijos. Su marido era socialista y ella dejó al casarse de practicar los rituales religiosos y se volcó hacia la izquierda. Volvió con su marido al campo, adonde lo ayudaba con los trabajos como arreglar los alambres, darle agua a los animales, ordeñar, y a hacer queso y crema, que luego comercializaban. También cultivaba su huerta con verduras y plantaba árboles (muchos eucaliptus). Al morir su marido, ella se hizo cargo de todo el campo y manejaba la administración y las cuentas. Hizo pozos, represas y un molino, y vivió del usufructo del campo. Pasó algunas dificultades porque, por ser mujer, se querían aprovechar de ella en los bancos y en las transacciones comerciales. Nunca sufrió el antisemitismo, ni en Entre Ríos ni en La Plata, y se integró bien con gente de otras religiones, culturas y países.

  1. 
MUJERES


  (1) Inv.: 28357 S.T.: Nº 318 cd 56
1 Ejemplar
U. Info. Inventario S.T. / Ubicación Estado de Disponibilidad Tipo de Préstamo
28357 Nº 318 cd 56
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Tel.: (5411) 4959-8865 | Mail: centro@amia.org.ar
Pasteur 633 4º (C1028AAM) Buenos Aires. Argentina

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Schwartz, Dora [Testimonio oral]. -- [s.l.] : [s.n.], 1997

Nació en 1912 en la colonia de Lucienville, Entre Ríos, llamada "Las mil trescientas" por el lote que ocupaban las seis casa que había. Allí vivían todas familias numerosas. El perfil de la mujer judía que trabajaba en el campo, en las colonias, era muy abnegado. Tenía un gran afán de progreso y de avanzar en las tareas. Ella se movilizaba en sulky o a caballo, los caminos eran duros. El padre de Dora había llegado de Rusia a los once años y su madre había nacido en Entre Ríos (con padres que habían llegado de Polonia). La vida en la colonia era muy activa. Se organizaban comisiones que armaban picnics, fiestas y actos culturales. Hacían teatro y se reunían con otras colonias de la provincia. Ella iba a la escuela en castellano y a la escuela idish durante la primaria. En su casa se seguían las tradiciones religiosas. Su madre murió joven, a los 43 años, y dejó 7 hijos. Como Dora era la mayor, tuvo que ayudar mucho a sus hermanos. Desde su infancia, vivió el cooperativismo. Se hacían reuniones, conferencias y congresos con gente de todo Entre Ríos, en los que se discutían los problemas que los aquejaban. Se casó a los 24 años, con una boda en el campo, donde todos los vecinos colaboraron con la comida y la organización, y se fue a vivir con el marido y la suegra. Fue muy duro para ella, ya que su suegra le hizo la vida imposible durante catorce años. Tuvo dos hijos, un varón, y luego de cuatro años, una mujer. Dora se mudó con sus hijos a Basavilbaso para que estudiaran y los fines de semana volvían al campo con su marido, que se quedaba trabajando allá. Después se fueron a La Plata, donde la hija se recibió de maestra, entró en el coro de Macabi y ganó una beca para perfeccionarse en Jerusalén. Se quedó a vivir en Israel, en un kibbutz en la frontera con Egipto y Siria. Solo volvió para casarse en La Plata. Tuvo cuatro hijos. El hijo mayor de Dora se recibió de ingeniero electrónico a los 22 años y falleció joven. En La Plata, Dora tuvo una vida de gran actividad cultural y una casa donde entraba y salí mucha gente, principalmente amigos de los hijos. Su marido era socialista y ella dejó al casarse de practicar los rituales religiosos y se volcó hacia la izquierda. Volvió con su marido al campo, adonde lo ayudaba con los trabajos como arreglar los alambres, darle agua a los animales, ordeñar, y a hacer queso y crema, que luego comercializaban. También cultivaba su huerta con verduras y plantaba árboles (muchos eucaliptus). Al morir su marido, ella se hizo cargo de todo el campo y manejaba la administración y las cuentas. Hizo pozos, represas y un molino, y vivió del usufructo del campo. Pasó algunas dificultades porque, por ser mujer, se querían aprovechar de ella en los bancos y en las transacciones comerciales. Nunca sufrió el antisemitismo, ni en Entre Ríos ni en La Plata, y se integró bien con gente de otras religiones, culturas y países.

1. MUJERES

(1) Inv.: 28357 S.T.: Nº 318 cd 56
Solicitante: