Gertel, Clara [Testimonio oral]. -- [s.l.] : [s.n.], 1998
Nació en Polonia en 1914 en una familia humilde y religiosa. Era la mayor de seis hermanos. Estudió en su casa, leía mucho y escribía en idish. Ayudaba a su padre a trabajar la tierra en el campo. De joven, se inició en las ideas del marxismo-leninismo y se fue alejando de la religión, convirtiéndose en atea. Se casó a los 21 años y, con su marido, llegaron a la Argentina para instalarse en Mendoza, donde ella tenía un hermano. Allí siguió activa políticamente en UMA, la Unión de Mujeres Argentinas, ligada al Partido Comunista. Primero alquilaron vivienda durante varios años y, luego, con un crédito pudieron construirse su propia casa. Tuvieron dos hijos varones. Clara los crió y educó con los valores de la izquierda y les transmitió la lucha del obrero. Sus hijos fueron a la escuela del Estado y también a la escuela idish. El mayor se recibió de psicólogo y el menor de contador público. Clara se dedicó mayormente a las tareas del hogar, la formación de sus hijos, colaborar con su marido en su comercio y a la actividad política. Los hijos se exiliaron por un tiempo en Perú porque eran perseguidos políticos. Cuando volvieron al país, cayó preso en Rosario el mayor, por ser profesor de psicología y sospechoso de ideas terroristas. Clara se mudó a Rosario e hizo lo imposible para que lo liberaran: habló con abogados, con autoridades, se manifestó públicamente en la calle... Cuando volvió a Mendoza, una bomba explotó en su casa y destruyó todo. Estaba su marido, quien pudo salvarse. Ya estaban sus dos hijos secuestrados y a ella también la buscaban, por lo que decidieron exiliarse con su esposo en Francia. Él ya estaba enfermo del corazón y muy debilitado. El Estado francés los ayudó mucho por ser exiliados políticos. Les pusieron abogados e intérpretes para que se manejaran allí. Pasaron unos cuatro o cinco años y, al volver a la Argentina, Clara ingresó en las Madres de Plaza de Mayo. Iba a la Plaza todas las semanas con su pañuelo blanco. Nunca tuvo relación con Hebe de Bonafini, pero sí se hizo muy amiga, ya desde Francia, del Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel. Había muchos desacuerdos en el grupo de Madres y, finalmente, se dividieron. En 1997, por problemas graves en la vista, Clara dejó de ir a la Plaza.
1. MUJERES
(1) Inv.: 28356 S.T.: Nº 317 cd 56