Yadid de Chami, Matilde [Testimonio oral]. -- [s.l.] : [s.n.], 1998
Nació en 1924 en Buenos Aires. Su madre con dos hijos (uno nacido en el barco) habían llegado de Aleppo (Siria) en 1920. Su padre ya estaba en Argentina desde tiempo antes. Se instalaron en una casa grande compartida con otras familias en Tucumán y Azcuénaga, donde se seguían las tradiciones judías sefaradíes: la comida típica, las canciones, los bailes. Su madre era una persona muy especial, casi no hablaba español, crió a siete hijos y tenía una inteligencia muy intuitiva. Era catadora de tabaco, tiraba las cartas, cantaba y mantenía las costumbres en la familia. Matilde tuvo una infancia muy pobre, por empezar a trabajar dejó el colegio a los 11 años. Esta falta de estudios y preparación la avergonzó toda su vida. Ya de grande, leyó mucho para suplir esta carencia. Se desempeñó en distintos talleres, fábricas y negocios textiles. Tenía gran habilidad para el diseño de ropa, accesorios, sombreros y ella misma se lucía todas las semanas cuando iba al templo. Se casó muy joven, a los 18 años, después de que su novio anterior la abandonara por presión de la familia de él. Su esposo la quiso mucho y le dio el bienestar económico que a ella le había faltado en su infancia y juventud. Ella continuó con las tradiciones judías, principalmente se dedicaba a limpiar, cocinar, jugar al burako, bordar, coser y desarrollar actividades de la colectividad. Transmitió la hospitalidad sefaradí a sus hijos, nietos, primos y sobrinos, a quienes reunía siempre en festejos para mantener la historia familiar. Le pesaron mucho los mandatos, se sentía insegura en su interior y llena de tabúes (principalmente con la sexualidad). Viajó mucho al exterior y pasaba gran parte de su tiempo orientada al arte, pintando y escribiendo. Enviudó en 1975 y no quiso volver a casarse. Matilde llevó su identidad judía con mucho orgullo, sobre todo de grande, y la sintió siempre como fuente de sabiduría y espiritualidad.
1. MUJERES
(1) Inv.: 28354 S.T.: Nº 315 cd 55